
Cuando una desea ser madre por medio de la adopción en un primer momento no sabe todos los sentimientos y situaciones divers@s que va a experimentar.
Cada vez que veo una pequeña princesa oriental o a cualquier familia multicultural no puedo evitar sonreir e intento mirar con disimulo.
A veces me gustaría decirles que no les miro por curiosidad , si no por la alegria de que otros hayan logrado lo que tanto ansio, porque se que son felices y que es una familia totalmente valida.
Tampoco puedo evitar sentirme ofendida por los comentarios racistas que puedes oir día a día, y por como reacciona la gente al oir hablar de adopción.
Cuando comento que me gustaría ser madre mediante la adopción las reacciones suelen ser: sonrisas picaras (porque piensan que se te pasará o que estas loca), a otros les parece bien y te dicen que a ellos también les gustaría pero que como vas a renunciar a algo tan bello como un embarazo, y demas barbaridades.
No niego para nada que un embarazo sea algo maravilloso, pero hoy por hoy es algo que no me llena. Y creo que es igual de hermoso y quiza hasta con una carga emocional mayor el ser madre adoptiva.
También hay que decir que cuando encuentro a una persona con bases y que me entiende no puedo evitar sentir algo especial por esa persona. Una sonrisa de complicidad te une a esa persona que te hace más facil el camino.
Un camino de rosas con espinas pero con un encuentro grandiso.
